Propiedades manteca de karite

Propiedades manteca de karite

Crema hidratante de karité

Si los problemas de tu piel te tienen agobiada, deja que tu régimen habitual de cuidado de la piel pase a un segundo plano y deja espacio para la manteca de karité. Es un producto imprescindible en muchos regímenes de belleza, y no importa lo que tengas que afrontar, hay más que una pequeña posibilidad de que la manteca de karité sea tu nueva salvadora.

La manteca de karité es una grasa que se obtiene de las nueces del árbol de karité. Es una grasa natural que se extrae al triturar y hervir la nuez o el fruto maduro del árbol de karité. Es una sustancia de color amarillo-marfil, mantecosa, espesa y sólida a temperatura ambiente.

El karité está repleto de ácidos grasos esenciales y vitaminas, por lo que es perfecto para la producción de colágeno y la protección contra los rayos UV. Su textura mantecosa contiene un 60% de grasa, lo que la hace ideal para penetrar en la piel. Además, los humectantes naturales de la manteca de karité son análogos al extracto de las glándulas sebáceas de nuestra piel. Todo ello hace que el karité sea un milagro de hidratación para la piel.

La manteca de karité es realmente excelente para la piel. Su concentración nutricional única hace maravillas en la piel. Es una adición impresionante a su rutina de cuidado de la piel debido a su naturaleza versátil: funciona tanto para la piel seca como para la grasa, protege la piel de los rayos UV y de las quemaduras solares, e hidrata la piel.

Beneficios de la manteca de karité y el aceite de coco para la piel

La Vitellaria paradoxa (el árbol del karité) es muy importante en Burkina Faso. Llamado «oro de las mujeres» por los aldeanos burkineses, las nueces del árbol de karité pueden recogerse y procesarse mediante trituración y molienda para obtener manteca de karité, que se utiliza ampliamente en jabones y cosméticos como crema hidratante, bálsamo o loción. La manteca de karité también es comestible y puede utilizarse en la preparación de alimentos; a veces se emplea en la fabricación de chocolate[1]. La corteza del árbol también se utiliza como ingrediente en las medicinas tradicionales y se dice que la cáscara de la nuez es capaz de repeler a los mosquitos y también se dice que protege a los árboles existentes[1].

Las nueces de karité son importantes en la economía de Burkina Faso. Es la tercera exportación más importante del país, después del algodón y el ganado. En 1997, una tonelada media de nueces de karité sin procesar se vendía en el país por 700.000 francos CFA (980 dólares) y en el extranjero por 1.000.000 de francos CFA (1.400 dólares)[1] Los centros más importantes de producción de manteca de karité se encuentran en las provincias de Sissili y Ziro[1].

La manteca de karité es un extracto de aceite de la nuez del árbol de karité Vitellaria paradoxa (sin. Butyrospermum parkii, Butyrospermum paradoxum) (Sapotaceae). Crece profusamente en la naturaleza sin ningún tipo de alimentación ni atención especial. Todas las partes de este árbol autóctono son útiles. Su distribución es exclusiva del África occidental subsahariana en las sabanas, especialmente en Burkina Faso, donde proporciona sustento económico a las mujeres rurales. Su distribución se extiende desde Senegal hasta Etiopía y Uganda en una franja de sabana de casi mil kilómetros de longitud que cubre una superficie de 1 millón de km2 de pastizales arbolados (unos 500 millones de árboles) en 19 países de la región[1][2][3].

Efectos secundarios negativos de la manteca de karité

El nombre común es shísu ߛ߭ߌ߭ߛߎ (lit. «árbol de karité») en la lengua bambara de Malí. Este es el origen de la palabra inglesa, una de cuyas pronunciaciones rima con «tea» /ʃiː/, aunque la pronunciación /ʃeɪ/ (que rima con «day») es común, y figura en segundo lugar en los principales diccionarios. El árbol se llama ghariti en la lengua wolof de Senegal, que es el origen del nombre francés del árbol y de la manteca, karité.

El extracto de manteca de karité es una grasa compleja que, además de muchos componentes no saponificables (sustancias que no pueden convertirse totalmente en jabón mediante el tratamiento con álcalis), contiene los siguientes ácidos grasos: ácido oleico (40-60%), ácido esteárico (20-50%), ácido linoleico (3-11%), ácido palmítico (2-9%), ácido linolénico (<1%) y ácido araquídico (<1%)[10].

La manteca de karité se utiliza principalmente en la industria cosmética para productos relacionados con la piel y el cabello (brillo de labios, barra de labios, cremas y emulsiones hidratantes para la piel y acondicionadores para el cabello seco y quebradizo)[12] También la utilizan los fabricantes de jabones y aceites de masaje, normalmente en pequeñas cantidades, porque tiene muchos insaponificables, y cantidades mayores dan como resultado un jabón más suave que tiene menos capacidad de limpieza. Algunos jaboneros artesanos utilizan la manteca de karité en cantidades de hasta el 25% -la Unión Europea regula el uso máximo en torno al 28%-, pero rara vez se utiliza en el jabón producido comercialmente debido a su elevado coste en comparación con aceites como el de palma o el de orujo (aceite de oliva). Es un excelente emoliente para la piel seca[cita requerida] No hay pruebas que demuestren que sea una cura, pero alivia el dolor asociado a la tirantez y el picor.

La mejor manteca de karité

La manteca de karité es un producto del árbol de karité africano (Vitellaria paradoxa). La manteca de karité es la grasa extraída de la nuez de karité. Las nueces de karité son un ingrediente natural que se cosecha y procesa en los países de África Occidental y Oriental desde hace siglos.

La manteca de karité sin refinar -el tipo de manteca de karité que utiliza Karité- no tiene productos químicos ni conservantes adicionales añadidos durante el proceso de extracción. Esto nos permite crear una manteca de karité que conserva todas sus increíbles propiedades naturales.

La manteca de karité cruda es de color marfil, pero es posible que haya visto productos de manteca de karité que son blancos. Los productos de manteca de karité blanca son el resultado del procesamiento durante la producción. Cuando la manteca de karité se refina, pierde su color marfil natural.

La manteca de karité se utiliza desde hace miles de años por sus innumerables beneficios terapéuticos para la piel. Además de ser un hidratante excepcional, este ingrediente totalmente natural tiene propiedades antioxidantes, antienvejecimiento y antiinflamatorias que ayudan a calmar y curar la piel.

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